Ayer por la tarde mis 5 hijas me sorprendieron con esta imagen.
Cuando las vi me entraron ganas de reirme. Estaban jugando con un portátil obsoleto (que no tiene pantalla porque murió en acto de servicio laboral y que está conectado a la tele)... Éste no estaba en el inventario anterior y es el que nos sirve para navegar por Internet a todos juntos y disfrutar de YouTubes y varios cuando nos sentamos en familia en el sofá.
¡A lo que iba! Lo primero que me vino a la cabeza fue:
¡Madre mía! Esto es un claro ejemplo del modelo de trabajo en España y me empecé a reir yo sola (para asombro de mis niñas) escenificando los ejemplos que hemos visto en muchas ocasiones... a saber:
- 3 operarios con una escalera: 1 trabaja y 2 sujetan la escalera
(o eso parece). - 3 operarios con un martillo pneumático: 1 trabaja y 2 contemplan
y "asesoran". - 28 empleados en un despacho: 5 curran y 23 toman café en el office.
Así volví a visualizar que desde muy pequeños ya tenemos un modelo de juego que nos lleva inexorablemente a convertirnos en adultos poco efectivos.
En el modelo español de juego:
- 2 juegan y 3 miran, gritan... saltan y se encojen esquivando las balas como si jugaran. ¡Lo que daria por verlas jugar con el CollinMcRae... Esquivando árboles y tomando curvas al únisono!
Ya me estaba desternillando por el suelo cuando volví a mirarlas y lo entendí. En este caso... ¡Es trabajo en equipo! ¡Es amor por el prójimo y ganas de compartir aquello que nos gusta con los que queremos! Tenían establecidos unos turnos perfectos, claros y efectivos donde los dos jugadores concurrentes se complementaban a la perfección para ganar la partida. Donde los demás, a falta de recursos (dado que éste juego es de dos jugadores) se están formando y disfrutando... están aportando ideas para mejorar el método... ¡Un auténtico brainstorming! Sólo habla el que tiene algo que decir que mejore los procesos o para animar al equipo. ¡Brutal!
Y del salón salí diciendo... ¿Qué se nos escapa en la adolescencia que nos convierte en bichos competitivos hasta el punto de entorpecernos y torpedearnos unos a otros? ¿Qué hace que otros se conviertan en profesionales ociosos sin orgullo por su trabajo sea cual sea el que desempeñen?
¡Tengo el deber que ayudarles a conservar los valores, aptitudes y actitudes que ahora tienen!
Y si descubro que hago alguna cosa realmente mejor que no estropee lo que ahora tienen... ¡enseñársela!
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